¡Ey! Hoy te voy a contar cómo fabricamos las camisetas serigrafiadas de TODO ME SALE MAL.
Porque sí, hacer camisetas también puede salir mal… pero (spoiler) al final salen. Más o menos.
1. El diseño: una frase, mil batallas
Aquí no hay brainstorming de frases motivadoras ni tardes de «piensa en positivo».
Solo hay una frase: TODO ME SALE MAL.
Simple, directa y más real que un lunes de resaca.
Así que el primer paso es adaptar esa frase al formato de impresión, ajustar tamaño, espaciado y asegurarnos de que se vea clara y potente en la camiseta.
2. Fotolito y pantalla: ciencia, pero de la buena
Para estampar la frase, creamos un fotolito (una impresión en plástico transparente).
Eso lo usamos para «revelar» una pantalla de serigrafía: una malla cubierta de emulsión fotosensible que, tras pasar por una luz potente, deja libres solo las partes por donde queremos que pase la tinta.
Más sencillo de lo que suena, pero igual de glamuroso que limpiar la impresora del curro.
3. Preparar la tinta: precisión de cirujano
Una vez la pantalla está lista, toca elegir y preparar la tinta.
¿Blanco? ¿Negro? ¿Colores extraños para almas aún más extrañas?
Cada serie de camisetas se tinta a medida. Y no, no hay varita mágica: hay pruebas, mezclas y a veces alguna camiseta sacrificada en el proceso (por la ciencia).
4. La impresión: momento de tensión
Camiseta bien colocada, pantalla encima y… ¡rasquetazo!
Se arrastra la tinta con fuerza y técnica (y a veces un poco de sudor frío) para que la frase quede perfecta.
Un movimiento en falso y la camiseta se va directa al «departamento de trapitos para limpiar brochas».
5. Secado y curado: no es magia, es calor
Después de imprimir, la tinta necesita fijarse.
Así que las camisetas pasan por una fuente de calor industrial que podría secarte el pelo en 2 segundos (no recomendado).
Este paso es clave para que la frase sobreviva a lavados, secadoras, conciertos, mudanzas y domingos tristes.
6. Control de calidad: el veredicto final
Antes de salir, cada camiseta se revisa a conciencia.
¿Está la frase centrada? ¿Está la impresión limpia? ¿Se puede llevar sin parecer que te la ha estampado un mapache ciego?
Solo las camisetas que pasan el examen se mandan a sus futuros dueños. Las que no… bueno, alguien tiene que hacer de modelo en casa.
Así es como fabricamos las camisetas serigrafiadas de TODO ME SALE MAL:
sin florituras, sin dramas, con errores incluidos (porque si todo saliera bien… no tendría gracia, ¿no?)

Deja un comentario